El pasado 24 de enero, CC.OO. y UGT
firmaban un acuerdo con la patronal española en el que aceptaban las principales reivindicaciones del lobby
empresarial. Una sustancial disminución de los salarios reales, nuevos
elementos de "flexibilidad en las empresas, la
posibilidad del
"descuelgue" de los convenios colectivos o la dependencia de una parte de los salarios a
los aumentos de la "productividad". Este viernes 9 de febrero, la
imposición por parte del Ejecutivo Rajoy de una contrarreforma laboral que todos los
analistas coinciden en señalar como la más dura desde la Transición a la
"democracia", ha vuelto a poner en evidencia a los dos sindicatos de
la concertación.
Las manifestaciones efectuadas por el secretario general de Comisiones Obreras Ignacio Fernández Toxo y su homólogo de UGT Cándido Méndez ilustran, con meridiana claridad, cuál es el papel que desempeñan ambas organizaciones, como herramientas del Estado, en contra de los intereses de las clases que dicen representar.
En declaraciones efectuadas al diario El País, Fernández Toxo no dudó en reconocer que "la reforma es mucho más que un recorte de los derechos laborales, va más allá de la rebaja en el coste del despido o el despido libre sin paliativos y no busca crear empleo". El aprieto, del que no pudo salir airoso, se le planteó al burócrata sindical cuando su entrevistador le preguntó si Comisiones pensaba responder a ese duro ataque a los trabajadores con una huelga general. "Vamos a iniciar un escenario de movilizaciones. Lo que no vamos a hacer es entrar al primer trapo que nos pone el Gobierno", afirmó.
"Para un sindicato el fin no es convocar la huelga general". "Lo que menos necesita este país en este momento es un profundo conflicto social" - añadió Toxo, considerando al parecer que los 5.300.000 millones de parados, los desahucios masivos o las tasas de pobreza del 20,7% del Estado español son perfectamente compatibles con la llamada "paz social".
Lo más significativo de las
declaraciones de Fernández Toxo, no obstante, aún estaba por llegar. Cuestionado
sobre la razón por la cual CC.OO. y UGT no convocan hoy una huelga, y sí lo hicieron en
2010 "con una reforma menos
agresiva", Toxo respondió: "Cambia
el escenario. Tenemos 53 millones de personas en desempleo". Acaban de
celebrarse unas elecciones y eso siempre da al Gobierno un plus de
legitimidad". Y es que, por escandaloso que ello pueda resultar, el
secretario general de CC.OO. estima que antes de convocar una huelga general, "¡La gente tiene que decidir si apoya
estas medidas, subida de impuestos, recorte del coste del despido, que no
formaban parte del programa electoral". Toxo no aclaró, en cambio, si CC.OO. piensa promover el referéndum en el que la ciudadanía decida si le
agradan dichas medidas o si, por el contrario, esperará a que lo haga el Gobierno del Partido
Popular.
Un espectáculo igualmente bochornoso ofreció Cándido Méndez (UGT) en la entrevista que concedió también al diario del Grupo Prisa. Méndez, del mismo modo que su colega, comenzó reconociendo que "la reforma no pretende solucionar el problema del paro, sino utilizar la crisis como coartada para provocar una involución laboral".
"¿No es suficiente motivo para convocar una huelga?" - le preguntó consiguientemente el redactor del diario-. Las piruetas que tuvo que dar para justificar la negativa de su organización a responder con la lucha a la contrarreforma laboral no fueron más gráciles que las de Toxo. "Los sindicatos no debemos anticipar acontecimientos". "Debemos centrarnos a fondo en explicar a los trabajadores las consecuencias y compartirlas con ellos, afirmó el dirigente sindical que lleva 18 años viviendo a cuerpo de rey al frente de la UGT.
Finalmente, en lo que con toda razón podrían interpretar como un intolerable insulto a los millones de parados y trabajadores precarios españoles, Cándido Méndez aseguró que, con semejante actitud, su organización y CC.OO. "están haciendo un ejercicio de responsabilidad. “Lo que menos tenemos en cuenta los sindicatos -concluyó con descaro - es a los propios sindicatos. A quienes tenemos en cuenta es a los trabajadores”.