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Viernes, 20 de enero de 2012
270 millones de trabajadores son víctimas de accidentes laborales en el mundo

EL "IMPUESTO DE SANGRE" QUE PAGAN LOS ASALARIADOS

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Por A.R. Suárez - Redacción Canarias Semanal

Como si de un documento clandestino se tratara, pasó desapercibido en los grandes medios de comunicación un informe revelador publicado por la Organización Internacional del Trabajo (OIT) en el que se ponía de relieve que cada año en este planeta unos 270 millones de asalariados son víctimas de accidentes de trabajo. Y Canarias ocupa un puesto proporcionalmente preferencial en esa negra lista.

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    Como si de un documento clandestino se tratara, pasó desapercibido en los grandes medios de comunicación un informe revelador publicado por la Organización Internacional del Trabajo, (OIT) en el que  se ponía de relieve que cada año en este planeta unos 270 millones de asalariados son víctimas de accidentes de trabajo, y que 160 millones de ellos contraen enfermedades profesionales. Otra de las cifras  escalofriantes que subrayaba el informe mencionado es que alrededor de 2 millones de trabajadores mueren en el ejercicio de su profesión cada año. Es decir, una media de 5.000 asalariados por día.


        Pero lo tremendo de los datos es que el mismo informe subraya que estas cifras están muy por debajo de la realidad. Según la Caja Nacional del Seguro Médico de Francia, por ejemplo, el trabajo mata  anualmente en ese país a 780  trabajadores.  Más de dos asalariados por día. Durante el proceso de las primeras fases de la revolución industrial estas muertes eran denominadas "el impuesto de sangre" que tenía que pagar la clase trabajadora a cambio  de  salarios de miseria.


     En Canarias, durante el pasado año se registraron 27.352 accidentes laborales, de los cuales 27.113 fueron leves, 219 graves y 20 mortales. Los sindicalistas de la CNT denunciaban hace escasas fechas que “la actual dinámica gubernamental de recortes” en los presupuestos destinados a la formación, vigilancia e inspección en prevención de riesgos laborales, así como “la postura empresarial de reducir los gastos en el equipamiento, control y mejora en seguridad”,   supondrán un repunte en el número de accidentes y en la gravedad de los mismos en el curso de los proximos meses.


      Pero la cuestión no consiste sólo en cuántos asalariados mueren durante su jornada de trabajo. De los sobrevivientes, cientos de miles  finalizan su vida laboral desgastados y extenuados, sin poder disfrutar su jubilación con plenitud después de 40 ó 50 años de trabajo. Aunque la esperanza de vida ha aumentado considerablemente en los últimos decenios, la vida de un jubilado moderno se convierte en una auténtica explosión  de enfermedades: afecciones cardiovasculares, depresiones,  ataques cerebrales, artrosis, deficiencias sensoriales, demencia seniles… La mayoría de esas afecciones han sido provocadas  por las condiciones que han rodeado su historia laboral.

 
        Quizá por ello en este marco de avances  tecnológicos sin precedentes, que objetivamente debería de servir para  permitir a los seres humanos  disfrutar plenamente de la última cuarta parte de su vida como premio  a sus servicios  a la colectividad, resulta especialmente repugnante la ofensiva generalizada del gran capital para ampliar la edad de  jubilación tratando de retrotraerla  a la existente en la primera mitad  del siglo XX.


       No resulta extraño, pues, que en  Grecia, Italia, AlemaniaFrancia y España se estén multiplicado los paros y huelgas en protesta contra el desmantelamiento del sistema de jubilación.  La patronal  y sus portavoces en las instancias de poder argumentan que el peso de las pensiones se convertirá en una carga insoportable para el Estado. Pero, independientemente de las trampas que encierra esa argumentacion, hay que preguntarse: Si se considera "normal"  que 2 millones de trabajadores pierdan su vida anualmente por accidentes  de carácter laboral,  ¿por qué se niegan con furia  a considerar  con la misma  "normalidad"  que las empresas participen en mayor medida en las pensiones de su personal? En la respuesta está la clave.




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3 Comentarios
MDF
Fecha: Domingo, 22 de enero de 2012 a las 18:49
A la izquierda (la de verdad). Queridos compañeros: Como bien sabeis los salarios llevan años disminuyendo y perdiendo poder adquisitivo. El ahorro de las clases trabajadoras y clases medias o se lo han llevado o se lo están llevando. Desde que empezó la crisis, en septiembre de 2007, alimentarnos nos cuesta un 6,9% más (según el INE). Por la energía del hogar, necesaria para ducharnos, cocinar, no morirnos de frío... nos cobran un 37% más. Por llevarse nuestra basura, incluyendo nuestros excrementos, nos facturan también un 14,6% más. El alquiler del pisito nos supone asimismo un 21,8% más. Y, por último, coger el transporte para ir al trabajo, para ir a la escuela o para ir a la compra, representa abonar un 15,6% más. Es decir, y me repito, nos sutraen un 6,9% más por comer, un 37% más por las energías domésticas, un 14,6% más por los servicios sanitarios, un 21,8% más de alquiler, y un 15,6% más por el transporte. Es decir, y me vuelvo a repetir, tenemos que sumar 6,9% más 37% más 14,6% más 21,8% más 15,6% para saber el total de la subida que nos cobran por lo expuesto. El total resulta abrumador: pagamos por esos bienes y servicios un 95,9% más, con un sueldo menor o sin él. Y para qué mencionar los restantes bienes y servicios de primera necesidad que consumimos. A finales del 2011 la tasa de riesgo de pobreza entre los ciudadanos de este Estado fue del 26,7%, más de la cuarta parte. A finales del 2010 (del 2011 ni se sabe ni sabrá) las entidades de auxilio social que sirven cama y comida gastaron 11.325 millones más de las antiguas pesetas. Dicho lo dicho, ¿a quién puede extrañar?. Y el paro aumenta y aumenta. Lo mismo ocurre con el número de personas en desempleo de larga duración que ya no reciven ningún tipo de prestación. En el entorno rural gallego, los pensionistas que aún pueden trabajar o sus hijos o nietos sin empleo comienzan a recuperar la vieja economía de subsistencia. Aquella que les permitió malvivir mientras los jóvenes se iban a las Américas o a las Germanias. ¡Mi padre emigró con tan sólo 12 años!. Aquella economía que también les permitió malvivir con el tocino de cerdo que muchos Caciques entregaban como pago a jornadas inacabables de trabajo. En esta Galicia de prados y brumas están quemando leña en las calderas de gasoil para sobrevivir al invierno, están andando con suelas de zapatos rotas hasta que llegan las rebajas, están volviendo al trueque de huevos o trabajo por leche para llegar a fin de mes, están... Y sólo lo ve quién quiere verlo. ¿Cuándo vais a hacer que ardan las avenidas?... Pulsar "Entrar" en: http://aims.selfip.org/spanish_revolution.htm
MDF
Fecha: Viernes, 20 de enero de 2012 a las 22:27
Spainlandia: ¡Vergüenza lo del Instituto Nacional de Estadística!. Son pocos los datos por él publicados que permitan conocer el impacto de la crisis sobre esta sociedad. Y si no me cree le planteo dos retos: 1) intente averiguar algo tan sencillo como el número de personas "sin techo" desde el año 2008 a 2011; o 2) aún más simple, intente conocer la renta de los hogares en el año 2010 ó 2011. Aquí tiene la dirección: http://www.ine.es/. Según parece nuestros políticos todavía no se han enterado de esto. ¡Mucho no debe de importales!. Vea algunas de las pocas series estadísticas existentes: el coste de alimentarse se está disparando, y el coste de alquilar la vivienda aún más, el crecimiento de la tasa de riesgo de pobreza resulta más que alarmante, y qué decir del gasto de los centros que ofertan residencia a las personas "sin techo" y los comedores sociales (en el año 2010, tras dos de crisis, ya había aumentado 11.325 millones de las antiguas pesetas. ¿Imagina cuánto habrá aumentado al final del 2011?)... Pulsar "Entrar" en: http://aims.selfip.org/spanish_revolution.htm
Casas Viejas
Fecha: Viernes, 20 de enero de 2012 a las 10:48
Una vez mas el hambre se junta con las ganas de comer.A saber,en cualquier país del mundo cuando la gente no come se suele cabrear, en España no. De acuerdo,Cáritas tiene mucha "culpa" cuando saca adelante a nueve millones de necesitados por la puerta proncipal y a otros 6 millones por la puerta trasera(por aquello de la verguenza torera,para no ser vistos por el cuñado o el vecino). Tambien es verdad que Trotsky cuando dijo aquello: "La revolución de los pobres termina en la panederia de la esquina" se debio referir a la pasteleria de Cándido y Toxo. Seamos realistas, a las 14,30 horas del día 1 de Mayo la gente no puede estar tomando vinos en la Plaza de Castilla o Legazpi de Madrid, en la plazas de Santa Coloma de Gramanet,Badalona y Ramblas de Barcelona o los jardines de Murillo de Sevilla.A esa hora en con cinco millones de parados hay que estar en otros sitios. Por todo ello y teniendo una justicia como la señalada por Pedro Pacheco hace un cuarto de siglo es por lo que hay que darle la razón a Pio Baroja cuando dijo:"La sangre solo sirve para hacer morcillas".Y en ese plan.Ninguno.
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