El gobernador del Banco de Inglaterra da por hecho que la eurozona no logrará superar la actual crisis. Tanto es así que no sólo ha habilitado planes de contingencia ante los potenciales escenarios de incertidumbre que presenta la divisa común, sino que recomienda a las entidades financieras británicas [..]
El gobernador del
Banco de Inglaterra da por hecho que la eurozona no logrará superar la actual
crisis. Tanto es así que no sólo ha habilitado
planes de contingencia ante los potenciales escenarios de incertidumbre que
presenta la divisa común, sino que recomienda a las entidades financieras
británicas que hagan lo mismo y se pongan a salvo. A pesar de que los ratios de capital de máxima
calidad de los bancos muestran en Reino Unido mejor salud que antes de la
crisis, Mervyn King les ha aconsejado que refuercen sus reservas para evitar
que la onda expansiva del euro se lleve por delante sus hojas de balance. El crudo diagnóstico del gobernador vino de
la mano del Informe de Estabilidad Financiera que el Comité de Política
Financiera debe publicar dos veces al año.
Cualquier realidad interna, en esta ocasión, queda eclipsada por un
terremoto originado en los intrincados complejos burocráticos de Bruselas y
Frankfurt y con consecuencias en la periferia de Europa. Siguiendo la pauta del ministro del Tesoro,
que culpa de todos los males domésticos al euro, King asegura que ésta es la
mayor amenaza individual para el sistema financiero británico. De ahí que los bancos tengan que reforzar sus
reservas, puesto que el gobernador está convencido de que incluso si el euro no
cae, la reformulación que la crisis supondrá en el mapa comunitario dejará como
resultado un modelo que poco tendrá que ver con la idea original.
Varias velocidades
King prevé una Eurozona de diferentes velocidades y subraya que las cuestiones aún por resolver, como el riesgo de impagos, continuaría. Para el Banco de Inglaterra este desenlace es una certeza en Grecia y de un 60 por ciento de posibilidades en Portugal, de un 50 en Irlanda y de un 40 en Italia. España resulta mejor, pero con todo muestra un riesgo de un 30 por ciento. En este sentido, el gobernador ni se molestó, como en otras ocasiones, en tirar de inconcreción para rebajar las especulaciones sobre el posible fin del euro. El clima es “muy serio y amenazante” y, lo que es peor, escapa al control de cualquier autoridad financiera. Frente a la reciente acción coordinada de los bancos centrales, King aprovechó para mandar unr ecado a los ejecutivos: en última instancia, le corresponde a los Gobiernos “hacer frente a las causas subyacentes” de la crisis
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