La reforma laboral anunciada este viernes 30 de febrero de 2012, confirma los perores presagios que se tenían en relación que el gobierno del PP, materializando un nuevo ataque frontal contra los derechos laborales de los trabajadores y trabajadoras. En sintonía con lo anunciado por Mariano Rajoy en la última sesión de control del congreso, en la que había anunciado que empeoraría la economía y crecería el paro, la nueva reforma laboral, al facilitar tanto los despidos, incidirá precisamente en aumentar aún más el desempleo que, en el caso de Canarias, es cercano a la absoluta quiebra social. Con este paquete de medidas el gobierno del PP, institucionaliza la arbitrariedad en los centro de trabajo y avanza en el desmantelamiento de las escasas medidas de protección legal que quedan a los trabajadores
Resulta inadmisible, que en momentos como estos en que uno de cada tres trabajadores en canarias no tiene trabajo, el ejecutivo del Estado español, generalice una indemnización de 33 días y, peor aún, facilite un despido con 20 día por año trabajado a las empresas que reduzcan sus ganancias por tres trimestres consecutivos, responsabilizando y castigando a la clase trabajadora por la inoperancia del empresariado y de los gobiernos para detener la crisis. Resulta además, bastante evidente que mientras más fácil sea despedir, más personas engrosarán las listas del paro, con lo que Mariano Rajoy demuestra que, más allá de las palabras huecas sobre el asunto, dentro de su prioridades está satisfacer a los especuladores financieros y empoderar al empresariado aprovechando la crisis, pero de ninguna manera el drama de las familias que ven alejarse cada vez más la posibilidad del empleo y de una vida digna.
A esto hay que sumarle que los cambios en la negociación colectiva, dando prioridad al convenio de empresa y permitiendo además el descuelgue unilateral del empresariado de los convenios, pretendiendo de esta manera debilitar la capacidad de organización y respuesta de los trabajadores y trabajadoras, dejándonos a merced de los capricho de un empresariado que, en la gestión de esta crisis, ha demostrado tener como única consigna cargarle la crisis en las espaldas a quienes menos responsabilidad tienen en ella.
Para Intersindical Canaria esta reforma resulta intolerable, no quedando otra opción que la contundente respuesta en la calle como respuesta a este nuevo atropello contra la mayoría social. Intersindical Canaria a tal efecto, comenzará la próxima semana la convocatoria de asamblea de delegados y afiliados para programar las acciones de protesta que desarrollará en solitario o en coordinación con el resto de organizaciones sindicales.
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