El hambre, como expresión más elocuente de la crisis, empieza a extenderse como si de una mancha de aceite se tratara sobre el mapa planetario.Casi en una cuarentena de países la inseguridad alimentaria ya ha lanzado a la gente a la calle. En los últimos meses, se han registrado auténticos "motines del hambre" en diferentes ciudades de Marruecos, Haití, Filipinas.. ¿Qué factores los están provocando? (...)
El hambre, como expresión más elocuente de la crisis, empieza a extenderse como si de una mancha de aceite se tratara, sobre el mapa planetario.. Son ya casi una cuarentena de países en los que la inseguridad alimentaria ha lanzado a la gente a la calle. En los últimos meses, se han registrado auténticos "motines del hambre" en diferentes ciudades de Marruecos, Haití, Filipinas, Indonesia, Pakistán, Bangladesh, Malasia, Senegal, Camerún, Costa de Marfil, Burkina Faso...
Con objeto de intentar parar esta ola de motines, algunos gobiernos han puesto ya en marcha diversas medidas orientadas a paliar la situación desesperada que se está viviendo en muchos lugares del mundo. En Filipinas, han declarado la guerra a los especuladores; en Rusia, Vietnam y Argentina se han impuesto medidas restringiendo las ventas al exterior del trigo, el arroz y la soja; en Kazajistán e Indonesia se han suspendido o reducido las exportaciones de trigo y arroz.
Sin embargo, no hay gobierno que logre embridar la loca carrera de los precios hacia el alza. Desde que comenzó la crisis, el valor de los productos lácteos ha subido en un 80%, el de la soja en un 87%, el del trigo un 130%. El ingeniero universal de todos estos desarreglos, el Banco Mundial, expresa asustado que estas elevaciones descontroladas de los precios están empujando a la miseria a más de 100 millones de habitantes de los países pobres. Y el Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola, calcula que por cada aumento del 1% del coste de los alimentos base, sumerge a 16 millones de personas en una absoluta inseguridad alimentária. Ello significa, ni más ni menos, que unos mil doscientos millones de seres humanos padecerán hambre crónica de aquí al año 2025.
LOS AGROCARBURANTES
Pero una perspectiva aún más aterradora se empieza a dibujar, a ritmo galopante, en el panorama del consumo alimentario. Una parte de la producción agrícola - caña de azúcar, girasol, trigo, remolacha - se están destinando ahora a la producción de agrocarburantes. Enormes extensiones de tierra empiezan a dedicarse a esa actividad para alimentar la demanda de carácter industrial. En la actualidad, entre un 20 y un 50% de las cosechas mundiales de maíz y colza ya están siendo orientadas a la elaboración de carburantes.. Es decir, el movimiento de las máquinas está situando en un plano secundario a la alimentación humana.
Las jerarquías burocráticas de Bruselas, han decidido que en el año 2020 el 10% del total de los hidrocarburos consumidos sea en base a agrocarburantes. Ello ha provocado que países que padecen situaciones de déficit alimentario, como Senegal o Indonesia, hayan resuelto producir agro carburantes en lugar de vegetales comestibles.
LA ESPECULACIÓN FINANCIERA
Otros factores están, también, influyendo de manera decisiva en el encarecimiento de los productos alimenticios: el alza en los precios del petroleo y la especulacion financiera. Los especuladores financieros, como si de gatos escaldados se tratara, están huyendo de la crisis de los bonos basura y refugiándose en inversiones que optan por productos alimentarios como el arroz, el maíz, la soja y el trigo. Se trata de inversiones de "refugio" seguro, que tienen como objetivo fundamental el acaparamiento. Previendo que se va a producir una intensa demanda apuestan por esperar a que se produzca el alza de los precios, para luego proceder a su comercialización. Se estima que actualmente este tipo de especulación está causando un 10% de la elevación de los precios alimentarios.
1
2