LOS GUAGÜEROS HAN GANADO
UNA BATALLA, PERO NO LA GUERRA
Redacción
A últimas horas de la tarde del lunes, después de cuatro horas de negociación, el Comité de Huelga de los trabajadores de Guaguas Municipales de las Palmas de G.C. llegó a un acuerdo con el representante del Ayuntamiento, el concejal de Movilidad Ciudadana y Policía Local Jesús González Dumpiérrez. Fue, de acuerdo a lo declarado por algunos guagüeros, "una jornada agotadora", llena de tensiones y “tiras y aflojas”.
Según reza el documento firmado, - cuyo facsímil reproducimos en estas mismas páginas, la Corporación Municipal se "compromete a mantener la titularidad y el carácter público de Guaguas municipales, instando a las distintas
¿Una conquista envenenada?

distintas Administraciones públicas a la participación en la empresa con el fin de que ésta permanezca con plena titularidad pública". Mediante el acuerdo, el Ayuntamiento se compromete a agilizar los trámites para materializar el compromiso adoptado por esta Institución, el Cabildo y el Gobierno autónomo, en relación con la deuda histórica.
Asimismo, a partir de ahora cualquier medida que se adopte sobre la reducción, eliminación o modificación de líneas se realizará siempre con el consenso previo de las Asociaciones de Vecinos y el Comité de Empresa. De igual manera, el Ayuntamiento de las Palmas se compromete a la reposición de las líneas 17 y 25 a partir del próximo fin de semana.
Finalmente, la mayoría municipal del PSOE se compromete a presentarle al Comité de Empresa de Guaguas Municipales una propuesta de Plan de Viabilidad a la mayor brevedad posible.
Por su parte el Comité de Huelga, respondiendo al compromiso adquirido por la institución municipal, acordó desconvocar la huelga a partir de las 00:00 h. del lunes 24 de marzo.
El compromiso adquirido por el Ayuntamiento en las negociaciones ha significado, sin duda, una rotunda victoria de los trabajadores de Guaguas Municipales. Una buena parte de las reivindicaciones planteadas por éstos se han visto formalmente cumplidas. En el curso de esta batalla, el colectivo de guagüeros de Las Palmas ha demostrado poseer una enorme habilidad, que le ha servido para ganarse la simpatía de importantes sectores de la opinión ciudadana, para no sucumbir a los cantos de sirena de determinados vendedores de humo, para mantener la unidad del colectivo y, finalmente, para no ceder ni un solo ápice en lo que se refiere a su reivindicación principal: mantener la titularidad pública de la empresa. Lo único que en estos momentos cabe, pues, es felicitar a quienes, utilizando la experiencia acumulada durante décadas en un sinnúmero de luchas reivindicativas y combates de todo orden, han sabido librar en el terreno apropiado esta batalla.
Sin embargo, sin abandonar las alegrías que genera cualquier avance, se hace preciso señalar que la guerra por bloquear los intentos privatizadores del alcalde Saavedra no ha concluido. El propio texto del acuerdo contiene una calculada ambigüedad, que podría ser utilizada en el futuro como coladera de probables incumplimientos, localizada en el punto uno del documento en el que se manifiesta que "el Ayuntamiento mantendrá la titularidad y el carácter público de Guaguas municipales, instando a las distintas Administraciones públicas a la participación en la Empresa con el fin de que permanezca con plena titularidad pública".
Conocido es el escaso interés que esas Administraciones, tanto el Gobierno de Canarias como el Cabildo Insular, han mostrado por la conservación del carácter público de la empresa de transporte. Y no podía ser de otra forma. En ellas domina la filosofía de que los bienes públicos, para que sean eficaces, deben ser sometidos a la dinámica brutal de la competitividad del libre mercado, pese a las muestras elocuentes de lo contrario que nos proporciona la actualidad.
A escasas horas de que las partes estamparan las firmas en el documento, no son pocos los que ya empiezan a preguntarse si el presente acuerdo no consistirá en una maniobra dilatoria con la que el alcalde Saavedra, perro viejo en el maniobrerismo político, ha pretendido neutralizar la combatividad de los guagüeros, aplazando su objetivo privatizador hasta después de las elecciones europeas. Una hipótesis plausible, si se considera lo mucho que se jugará el PSOE en esta cita electoral. Y más aún, si se tiene en cuenta la identidad del personaje que ocupa el mascarón de proa de la candidatura socialdemócrata. No debe, pues, extrañar que el primer edil de Las Palmas se haya visto fuertemente presionado por la dirigencia de su organización para aplazar el escenario cronológico en el que deberá librarse la batalla definitiva por la privatización de Guaguas Municipales.
Los guagüeros han ganado una batalla pero, desde luego, no la guerra.
